En alguna parte leí hace poco una frase que decía “Lo grave no es el Parkinson de Mockus, lo grave es el Alzheimer de la gente” y la usé en mi página de facebook por algunos días, motivada por lo que en el fondo significan esas palabras.
En Colombia tenemos mala memoria, los jovencitos que actualmente expresan su fervor hacía el candidato verde, están en su mayoría en plena etapa de desfogue hormonal, un tanto incontrolable, donde un girasol logra que se transformen en verdaderos defensores de la teórica y filosófica retórica de su líder, quien considera a Colombia como la Dinamarca de América. Sin embargo, reflexionemos: la mayoría de los seguidores de Mockus tenían hace 8 años, cuando nuestro país estaba vuelto “chicuca”, entre 10 y 15 años de edad, (hablo de la mayoría, pues no falta el “entradito” en años que le está comiendo cuento) época en la que todavía sus mentes y cuerpos de niños permanecían ausentes del panorama político y social de Colombia.
Crecieron y llegaron a su “edad adulta” viendo a una Colombia progresista, a un gobierno que nunca se ha dejado doblegar por los terroristas, que ha tenido mano dura contra la delincuencia y que gracias a la seguridad que ha conseguido, hoy podemos decir que Colombia tiene mejor imagen internacional, es atractiva para la inversión y se contempla como destino turístico interesante.
Ustedes Mockusianos, como primivotantes, como los llama Antanas, tienen el deber de conocer la historia de Colombia, de retroceder en el tiempo y conocer los hechos que marcaron la realidad de nuestro país los últimos 40 años. Una historia que ningún otro gobierno había podido cambiar positivamente como lo ha logrado el gobierno Uribe.
Voy a traer algunos recuerdos que marcaron mis tempranos años de juventud y que posiblemente ustedes no recuerdan ya sea porque, ustedes niñas jugaban con barbies y ustedes señores, jugaban con carritos, o porque simplemente, como le pasa a muchos colombianos, no les interesaba la realidad del país.
Colombia vivió momentos de terror con los indiscriminados ataques de las guerrillas, no sólo contra la fuerza pública sino contra la sociedad civil, utilizando toda clase de artefactos: carros bomba, cilindros bomba, minas quiebrapatas y armamento militar conseguido ilícitamente con ayuda de gobiernos extranjeros amigos del terrorismo. Usaron animales bomba, y hasta un collar bomba del que fue víctima una campesina en plenas negociaciones de paz del gobierno Pastrana.
Les recuerdo uno de los episodios más tristes de Colombia, la tragedía de El Salado, en el año 2000, donde asesinaron a sangre fría, degollaron y descuartizaron alrededor de 100 personas, sin que niños y ancianos hayan sido excluídos de semejante crímen.
Quiero creer en el fondo de mi corazón, que el gobierno Pastrana tenía buena voluntad para conseguir la paz en Colombia, y por ello estableció los diálogos con las FARC, sin embargo, luego de repasar los episodios y recordar cómo quedó Colombia al finalizar su gobierno, creo que no fue mas que padecer falta de carácter y amor a la patria, ya que con su decision de otorgar el despeje de 42 mil kilómetros cuadrados del territorio nacional, lo único que logró fue que estos grupos terroristas crecieran militarmente, aumentaran su negocio de producción y comercialización de drogas, aumentaran la extorción, el secuestro, las pescas milagrosas y los retenes ilegales en las carreteras de nuestro país; y con ello, lograr co-gobernar e imponer los alcaldes, gobernadores y demás autoridades que consideraban “aptos” para ocupar dichos cargos.
En Colombia no había garantías electorales bajo esas circunstancias, los candidatos que aspiraban a un puesto que dependía del voto popular, debían primero considerer su hoja de vida al comandante líder de estos grupos. Hoy, luego de casi 8 años del gobierno de la Seguridad Democrática, orgullosamente podemos decir que los violentos no impiden que definamos en las urnas a quién queremos elegir y a quién no, lo que se traduce en una defense impecable a nuestra democracia.
Podría terminar escribiendo un libro sobre todo el derramamiento de sangre, desdicha y destrucción que ha bañado a nuestro país, pero prefiero hacer una pausa aqui, e invitarlos a reflexionar. La Colombia que ustedes conocen hoy, es la Colombia que renació como el ave fénix, hoy vemos un país con futuro, hoy no sentimos orgullosos de decir: “SOY COLOMBIANO”, pero esto no fue gratis, fue la Política de Seguridad Democrática, en cabeza del Presidente Alvaro Uribe, quien la promovió e implementó, y es esta política, la base para continuar avanzado en otras áreas que también son importantes como la salud, la educación, y el empleo.
Si no mantenemos la seguridad, y ustedes siguen creyendo que a los terroristas se les combate con girasoles, y contemplaciones, vamos a lamentar haber perdido el rumbo que nos garantiza una Colombia cada vez mejor. Antanas es una buena opción para el 2030, cuando seamos un país más tranquilo, más europeo.
Por: Erika Salamanca
Por: Erika Salamanca